"Estamos vivas porque estamos en movimiento"
poema-carta a la mar, 2024.
Sueño con amores lejanos
acurrucados en tierras lejanas.
Sueño con encontrarnos cerca de la mar,
mientras a ella le cuento mis secretos.
Aquí me siento arrullada,
con nanas eternas que se enredan en mi cabello
y me enseñan a cantarle a los otros seres,
incluida yo misma.
Marecita bella,
que a tus orillas disfruto la vida,
que en donde acaricias me logro escuchar.
Marecita querida, madre antigua
que de tus aguas brotó la vida
que hoy camina la tierra, vuela los cielos,
y acaricia mis manos.
Cada que nos encontramos
resurge en mi el mismo deseo:
Quisiera estar siempre bajo tu (en)agua,
con sal en las pestañas y espuma en el vientre
Te miro, te escucho y te honro
cuidando tanto la vida que has escupido
hace apenas unos años,
como esa que conservas aún cerquita de tu centro.
Me muevo.
Camino lejos como acto de amor-olvido
y me acerco cuando el tiempo lo amerita
Quizás imitando la forma, en que tus olas.
van y vienen, van y vienen, vienen y van,
pero siempre regresan,
rebosantes de recuerdos de las profundidades.
Aprendo de ti, mar:
Tu cantar, tu caricia, tu calma y movimiento intenso.
Tu abundancia, tu frío, tu claridad.
Tu cambio constante.
Tu cobijo y tu revolcar hasta la orilla,
tu jugueteo, tu humedad,
tu sensación de oscuridad profunda y envolvente.
Tu azul. Tu inmensidad. Tu brillo. Tu abrazo.
La vida que late en cualquier lugar que miro, y en cualquier lugar que jamás veré,
que se mueve y agita a un ritmo propio.
Tu ola, tu marea, tu corriente, tú...
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