lunes, 10 de agosto de 2026

Her-malunga

A mis amigas,

con quienes compartí dormitorio, cuentos, risas y pesadillas .


Hermana,

aquí entramos todas por la misma puerta

aquí, con los dientes incrustados en los labios

                los ojos inyectados de sangre

                los músculos engarrotados

                y el alma temblorosa acurrucada en la cabeza.


Hermana, 

aquí todas vimos el mismo rojo,

todas escarbamos en el mismo hueco buscando la salida,

todas corrimos, gritamos, berreamos

intentando traducir el dolor que nos vive dentro hace siglos.


Hermana, yo sé de lo que hablas,

yo porto los mismos colores. 

Recibí las mismas miradas y escuché las mismas palabras.


También quise esconderme, 

blanquearme con cremas, para verme más bella, 

                                                             más elegante,  

                                                             más digna de pararme enfrente y hablar,

                                                                                                               y cantar,

y usar mi voz para otra cosa que no fuese decir "mande", "si señorx", "como usted diga"


También me peleé con el sol, aunque lo amo

También escondí mi danza, aunque le añoro

También me uniformé, aunque lo odio.


Hermana, yo se de qué es esa cicatriz, porque también la llevo

sé lo que es quedar muda, moreteada, medio muerta, malherida, marchita, 

y aún así alejarme con la cabeza en alto para llegar, desplomándome de cansancio,

a que buscaran en mi cerebro la falla que les vive bajo la lengua y entre los dientes.

 

También vi a los nuestros fumigarse, extinguirse, morderse, anestesiarse, 

matarse, traicionarse, disfrazarse, negarse, diluirse, olvidarse,

arrastrarse por un poco de validación de quienes nos ven con odio, con desprecio, con asco.


Escucho tus palabras y hay un eco extraño en mi garganta,

que me hace preguntarme si el sonido sale de mí

o de la otra mujer color café que me mira de frente.


Si es tu canto o mi canto,

si es tu llanto o mi llanto, 

si es tu historia o la mía.


Sea como sea, 

recárgate en mí si lo necesitas

que el viaje es largo

y todas vamos hacia el mismo puerto.



(Malungx, es una palabra de lenguas bantúes que significa compañerx de viaje, hermanx de lucha o camarada, especialmente en un contexto de hermandad forjada en la adversidad o la travesía.)

viernes, 10 de julio de 2026

Amar a la mar

 "Estamos vivas porque estamos en movimiento"

poema-carta a la mar, 2024.


Sueño con amores lejanos

acurrucados en tierras lejanas.

Sueño con encontrarnos cerca de la mar,

mientras a ella le cuento mis secretos.


Aquí me siento arrullada,

con nanas eternas que se enredan en mi cabello

y me enseñan a cantarle a los otros seres,

                                           incluida yo misma. 


Marecita bella,

que a tus orillas disfruto la vida,

que en donde acaricias me logro escuchar.


Marecita querida, madre antigua

que de tus aguas brotó la vida 

que hoy camina la tierra, vuela los cielos,

y acaricia mis manos.


Cada que nos encontramos 

resurge en mi el mismo deseo:

Quisiera estar siempre bajo tu (en)agua, 

con sal en las pestañas y espuma en el vientre 


Te miro, te escucho y te honro

cuidando tanto la vida que has escupido

hace apenas unos años,

como esa que conservas aún cerquita de tu centro.


Me muevo.

Camino lejos como acto de amor-olvido

y me acerco cuando el tiempo lo amerita

Quizás imitando la forma, en que tus olas 

van y vienen, van y vienen, vienen y van,

pero siempre regresan,

rebosantes de recuerdos de las profundidades.


Aprendo de ti, mar:

Tu cantar, tu caricia, tu calma y movimiento intenso.

Tu abundancia, tu frío, tu claridad.

Tu cambio constante.


Tu cobijo y tu revolcar hasta la orilla,

tu jugueteo, tu humedad, 

tu sensación de oscuridad profunda y envolvente.

Tu azul. Tu inmensidad. Tu brillo. Tu abrazo.

La vida que late en cualquier lugar que miro, y en cualquier lugar que jamás veré,

que se mueve y agita a un ritmo propio. 

Tu ola, tu marea, tu corriente, tú...

lunes, 15 de diciembre de 2025

Suspiro.

Marzo 2024


Estamos aquí apenas brevemente:

estas líneas entre-cruzadas

          causantes de colisiones

          relámpagos inaugura-vidas

son apenas un destello

en medio de la inmensidad que nos rodea

 

Y sin embargo, por un momento

se sienten como un todo iluminando el pecho

que hace caminar este par de piernas

con hambre, sed y ganas insaciables

 

Estamos aquí apenas brevemente:

               gracias a una molécula que abrazó a otra

               (y a otra, y a otra, y a otra)

               un día desarrolló piernas, y abandonó la mar

               (aunque le añore cada segundo)

 

Esta eternidad que siento,

en medio de cada parpadeo

en medio del deseo

                  del cansancio

                    la complicidad

                 del goce inmenso de saberme acompañada

es eso: apenas un instante.

 

Apenas un destello,

apenas un segundo,

apenas una vida.

 

Y aún así

             se siente absoluto.


lunes, 29 de septiembre de 2025

Tiempo de lluvias

 En tiempos lluviosos pienso mucho

                                               en los paraguas

Y en nosotras, las personas olvidadizas

que les dejamos recargados

donde paramos a amarrarnos los zapatos

                         a tomar una llamada

                         a comprar un chocolate

                         a esperar (algo, lo que sea)


Me imagino que esos paraguas

van de mano en mano

de persona olvidadiza en persona olvidadiza

y recorren el mundo, ayudando a brincar charcos

sosteniendo el cielo que se cae gota a gota


Pienso en todos los paraguas que he perrido

cuando me siento a salvo del derretirse de las nubes

y les extraño cuando empiezan a caer

esas chispas de agua que amenazan con crecer


Pues ni modo,

qué hacerle.


Espero que les vaya bien,

que algún día alguien más les olvide,

y en una de esas, les encuentre de nuevo recargados

                                                                 en una barda,

                                                                 al borde de una silla,

                                                                 junto a alguna escalera,

                                                                 o al filo de un andén.

miércoles, 3 de abril de 2024

Apocalipsis Zombi

Hemos fantaseado

tanto 

con el fin de los tiempos. 


Al principio creí:

Viene de un deseo infantil

ese de extinguirnos

de un solo,

como los dinosaurios 


Todo esto acaba,

Es decir explota

Es decir para El Sufrimiento,

                         La Miseria

                         El Hambre

                         y todo aquello que no nos gusta


La Revolución.

El Apocalipsis.

La Liberación:

siempre momentos culminantes

que llegan como meteoritos. 


De la nada y para siempre.


Pero mientras envejezco,

pienso: que ninguno de esos

Grandes Sucesos

llega así, tan de pronto. 

pienso: que reptan

               por siglos.


pienso: se anuncian todo el tiempo

mientras se acomodan

                       en el escenario

                       el asiento

                       tras bambalinas

                       en cabina

Incluso reparten boletos 

                                personalizados

con frases membretadas en dorado:

"Pase a ver el gran show"

"El evento más esperado

de su generación",

esa que ya no aguanta

y espera (por fin) comience esto

que promete

terminar con todo el sufrimiento

y quizá unos cuantos millones de vidas


Pase a ver,

A desaburrirse

a mirar morirse al otro.

Pa' ver si eso le da la sensación

de que ya está por llegar

Eso que tanto ha esperado.


(texto escrito en 2021)

sábado, 13 de agosto de 2022

Recuento de daños

 Hubo una época en que estuve triste

Muy triste


Tan triste 

       como para abrirme ríos rojos en las manos

Tan triste 

       como para auto-recetarme

                         cuarenta pastillas

                         media botella de ron

                         y un cuchillo que señalase cada trozo de carne que punza

Tan triste 

       como para mandarme a mi misma

       (varias veces) 

                       a una cama de hospital.


Después de un rato

               muchos ríos rojos de por medio

               tubos en la nariz

               agua en el estómago

               encierros varios

               números de teléfono memorizados

               ausencias y huecos

               entradas y salidas

               cigarros improvisados con conos de agua y hojas de árbol 

               días y semanas

               meses y meses

               vueltas y vueltas

               blanco y marrón

               blanco y marrón

               mucho marrón.


Un día (por fin) salí a la calle,

y me di cuenta:

             esto jamás se llamó sólo tristeza

este hueco abismal que me transita el pecho

esta rabia contra la vida

esta fascinación con el rojo vivo de la vena recién abierta


Nunca fue sólo tristeza


Es una rabia contenida, por años

                                      por generaciones.

"Más vieja que mi propio cuerpo" 

me recuerdo decir.

Son las lágrimas de mi madre apretándome la garganta

Son las ganas de huir de la abuela agarrándome los pies

Son la incertidumbre de mi bisabuela

Y la certeza de la tata cuando pensaba que su vida se fugaba por el huequito del lavadero

y mejor huyó un día,

sin que nadie volviese a saber de ella.


Qué voy a saber yo,


Si fueron los campos de guerra, 

                la pérdida de tierras, 

                el despojo de la lengua, 

                las muchas migraciones,

                la incertidumbre de la raíz,

                la palabra "india" pronunciada por la boca de una rubia con mirada burlona a mis 11,

               el chasqueteo de lengua cuando enuncié mis deseos y alguien dijo

               "pero eso no lo hacen las niñas"

O si es el hueco que queda después de todo eso

en donde anida la falsa certeza

de que no hay sitio para seres como yo.


Y es que acá no hay glamour,

no nos vemos lindas cuando gritamos

Y nuestra rabia no es fotografiable.

Tampoco acariciamos tu alma con nuestros cantos

ni te evocamos otra época dorada

en dónde nadie de los nuestros moría

y todas cantábamos alrededor del fuego en armonía


Ni madres.


Acá sabemos de faltas,

                      de sometimientos, 

                      de violencia, 

                      de violación,

y eso marca la mirada 


Acá tenemos memoria,

recordamos diario a todxs nuestrxs amigxs presxs,

a los asesinados,

A las mujeres que me crucé tantas veces por la calle para después cruzármelas en una papeleta de búsqueda, 

y si bien iba, poco después la noticia del hallazgo de su cadáver

(Que aunque sea este un destino oscuro, lo es más  ver cómo la papeleta se arruga, se destiñe, se pone vieja y "aún no hay noticias")


Pido una disculpa entonces, 

porque no puedo aún digerir el enojo,

no sé hablar en flores,

no sé hablar en nubes,

no sé acariciar ni transmitir la calma cuando hablo de mi historia


Abro la boca y nace un pase de lista

Abro la boca y me sale todo este rojo

Abro la boca y me sale un canto que llama

a ese momento en que creí que estaba triste

que creí que no había sitio para mi ni mi historia

que creí que me equivocaba


Hoy sé de cierto en dónde me enraizo

y eso me ha salvado,

Me agarro con fuerza a la vida 

porque alguien tiene que recordar a quienes faltan,

me quedo cerquita de la tierra 

porque de ahí vengo, 

me se bella y ordinaria 

como lo son las rocas o las hojas de un árbol.

Me sé pasajera y volátil,

como mis pisadas en los lugares que visito


Pero por sobre todo,

tengo bien ubicado todo el rojo del que vengo

porque un día habrá que ajustar cuentas,

Y "todas las balas se van a devolver".

domingo, 6 de marzo de 2022

.

 ESTA ES MI GENERACIÓN,

la que creció con cientos de muertos

en las noticias -cuando lejos

o camino a la escuela -cuando cerca


Esta es mi generación, 

aún no sabemos procesar el golpe

que se azotó en nuestra carne

así que lo vamos pasando

como la 'papa caliente'

cada día, con cada paso, a la menor provocación.


la generación que dejó de viajar del lado de la ventana

-por los balazos

la que aprendió a avisar cada que llega

-por las estadísticas 

la que ha crecido con miedo de ser cifra oficial

-o peor, cifra maquillada


ESTA ES MI GENERACIÓN:

Nudillos y mandíbula apretada

afán de probarle al otro

que acá no hay miedo

-aunque lo haya-

que acá no dejó huella

tanta guerra:


Aunque se nos brote el miedo

Aunque se nos brote la rabia

Aunque se nos brote la desesperación

en cada gesto

en cada palabra 


Esta es mi generación:

la que perdió la mirada

"No pude ver cómo se fue vestidx"

"No recuerdo si el lunar iba arriba o abajo"

la voz

"Debí insistir que se fuera más tarde"

y las ganas

"Desde ese día no duermo igual"

desde que se les fue alguien.


Y sin embargo,

muchos seguimos negando la guerra

la que explotó

la que aún camina junto

la que nos habita.


Vivimos espantados de otras guerras,

distraídos por tanta pantalla

que evita que veamos pa abajo

y recordemos la que repta por nuestro suelo.


Pero de pronto: 

un evento monstruoso

Testimonio de que el monstruo sigue aquí:

latiendo en todos los pechos.


Shhhhh! Silencio:

Miremos más de cerca.