martes, 21 de enero de 2020

Secretearse


He amado muchas veces en secreto:
reserva que se enrolla en mi rutina,
los deseos oxidados me ensaliva,
y salvaje clava sus colmillos en mi calma

He amado,
mientras varios pares de ojos me escudriñan
mientras creen adivinarme las edades,
                                           las maldades,
                                           las verdades
inventándome intenciones pues no creen
que alguien pueda amar sin intención oculta
sin ventaja clara, planeada y vecina.

He amado en secreto:
con censura para los ojos de los monseñores,
las monjas, la maldita policía de mierda,
de la señora que se arrima y entre dientes escupe 'pinches puercas'
de la moral que me dicta buscar una posición siempre encima de otres
donde no nace amor, sólo jerarquías, sólo empatías, sólo lastima.

He amado en secreto porque a esto me han orillado,
porque cuando he confesado sólo han llegado desdenes
sólo miradas de reproche, sólo “eso no te corresponde”
y todo con ansias de censurar este pecho
que se enciende cuando se encuentra, cuando entiende
que es capaz de amar a cualquiera,
contra cualquier mandato, mentira o quimera.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Tarda en llegar la primavera

Nombrar la tristeza es necesario en un espacio-tiempo en donde todes la conocemos tan de cerca. Esta es mi  tristeza, ya visita cada vez menos pero lo cierto es que de vez en cuando se da sus vueltas y de pronto se pone re pesada.



Esta no soy yo
es una presentación descremada
                                descafeinada
                                deshilachada de mí
Una flor marchita
como centro de mesa
un corazón descompuesto
que bombea sin prisa
                  y sin calma
"Esta no soy yo"
me digo cuando en ovillo
resisto una hora entera
a empezar el día

No me siento libre, 
estoy encerrada,
con ganas de huir,
sin alas.

Esta no soy yo, me grito
mientras el monstruo desgarra
otro tejido más
buscando la salida

lunes, 4 de marzo de 2019

En espejo


Descender por un bosque
que decanta en cascada
navegar aguas
  dudosamente suyas
  inciertamente mías

Directo de la flor el néctar succionarse
con lo propio embriagarse
en lo ajeno encontrarse
en el mismo ojo de agua derretirse

Acariciarnos junto a la hoguera
junto a la señora que pide respeto
junto al que se imagina una porno
mientras nosotras repartimos versos
susurrando para que no escuche
aquel voyerista fan del castigo
que para excusar llamamos dios
no sea que se enfade
y le dé por arrancarnos los dedos
o mutilarnos la especie
al grito de ¡bruja!

Aullarle a la luna
que nos escurre entre las piernas
que nos sube la marea
que nos provoca
bailar a la vida
en la vida
con la vida
vida
mía
que me has enseñado
a armarme
a hermanarme
a amarme
con sólo
amar
a
una
mujer .

domingo, 16 de diciembre de 2018

To'la vida

A mí,
    que me atrinchero en el recuerdo
           hago un homenaje de cada momento
           nombro a los perecidos del miedo

A mí,
    que conociendo el nombre de los culpables
           los escribo con las letras de la sopa
           tarareando una canción interminable
           pa'que no quede sin veneno ni una copa

A mí,
    que me rechinan los dientes cuando impunes
    descansan los autores, y aún disfruten
    aquella tranquilidad no merecida
    que grandes ladrones caracteriza

A mí,
    que sólo me queda
    aferrarme al recuerdo
    nombre por nombre recitando
    cuentas pendientes registrando

A alguien como yo,
no puedes decirle
que el olvido duele menos
cuando suyo ha sido el antagónico 
to'la vida.


lunes, 8 de octubre de 2018

DOLORES FANTASMA

Crecerse.

Lo nunca-antes-pensado, añadirse
que de la piel
nos crezcan más pieles
                     más ojos
                     más labios
                     más dientes
en otras lenguas, describirse
con otros brazos, esgrimirse
en otros pies caminarse

por otras pestañas, desearse
los nudillos
las muñecas
los talones, reforzarse

Crecerse,
añadirse un órgano
y después de verle partir
sentir aquel
miembro fantasma
que resistiendo
       latiendo
       doliendo
       se sigue haciendo presente

viernes, 21 de septiembre de 2018

BOLÍVAR ESQUINA CHIMALPOPOCA

 
"La vida de una obrera vale más que toda la maquinaria del mundo"


   Formando un cuenco alrededor de la boca buscamos calor. Padeciendo el ardor de los pinchazos y la aspereza de las ampollas producto del eterno roce entre aguja, hilo, máquina y piel. Subimos hacia la sien con el dedo en punta, presionando: punzante/ punzante/ punzante: será la sobrecarga. Será. Serán los rasgados, cansados y cafés testigos que dan forma a esa punzada que rebota entre trabajos, gritos, mamilas, hilos, fronteras, pendientes…
                  
                Y fronteras pendientes.




Segundo 0.5
   La tela no cuadra. La tela siempre cuadra. Es lo primero que hay que verificar, de no ocurrir, la ropa se devuelve por «defectos de fábrica» (porque es imposible decir «errores humanos»).
   La tela ha cuadrado siempre que la he sostenido con firmeza permitiendo que la aguja baile y una las piezas que el diseñador dibuja y el modelo luce, personajes que sin meter mano en el proceso de masificación se llevan todo el crédito: yo me quedo con los ojos y espalda agotados. Y las nulas aspiraciones de que mi trabajo sea reconocido.

Segundo 0.8
    Sun me mira con un terror que nace chispeando en sus ojos. Adivino: la tela tampoco le cuadra. Y mientras las máquinas saltan, ella alarga su mano y toma la mía.
  -Cualquier cosa que pase, no olvides que permanecemos juntas, desde y para siempre.
    Taiwán se sentía en ella, en sus pies descalzos, juguetones y ligeros que después crecieron para volverse huidizos. Los gritos, las incertidumbres, los papeles pendientes que nos mantenían amarradas, pesaban menos a su lado. Compartíamos sangre, tierra, frontera, sueños, frustraciones. Y desde ahora, sacudidas.

Segundo 1
    Taiwán queda lejos. Se quedó lejos. Lo único que existe ahora es una rutina en donde el único sol que queda es el que se cuela en las mañanas por las rendijas. Y el nombre de mi hermanita resulta casi poético, porque al lado de mi, sonríe, y de pronto su calidez me inunda el pecho.
  Llegamos a la brava: con chaleco y sin papeles, con sueños y sin esperanzas, con familia y sin dinero. Con un oficio y sin trabajo.
    Y definitivamente: con la inocencia, y sin sospecha de que alguien podría tomar ventaja de la anulación de nuestra humanidad que otorga la ausencia del papel que autoriza la cruza de líneas imaginarias. Sacudía el mar el barco y Sun se aferraba a mi mano, a la de mamá y a la de Rinri, mi pequeño hijo. Sacudía la fiebre a Rinri y ella se aferraba a mi mano y a la del niño. Sacudía la risa, sacudía el hambre, sacudía el miedo, y Sun siempre se aferraba, con los nudillos vueltos acero.

  -Tengo miedo- admitió

     Y la tierra seguía convulsionando.

    Crujen las paredes, cruje la ciudad, crujen las máquinas que siguen trabajando por la esperanza de que la rutina normalice la tierra y esta decida dejar de crujir. Las rodillas tiemblan, crujen, se enfrían, tiemblan, tiemblan. Los pies helados, no pueden mantenerse en pie, sujetamos con fuerza la mano hermana. Y el aire se llena de polvo.

Segundo 1.5

    El aire se llena de polvo. Las maquinas se detienen, todas queremos correr, odiando como nunca este edificio que nos ha vuelto sus prisioneras y hoy más que nunca lo reafirma. No hay salida, no la habrá nunca. El edificio cede, los muros colapsan, la ropa se pierde. Sun se aferra. Y en medio de la polvareda, los gritos sobrevivientes, los llantos de incertidumbre, el polvo cubriendo los pesados párpados. Y los nudillos de Sun suavizándose.

  -Oye, ¿Estás ahí?

    Silencio. El único rastro de Sun es esa mano que a pesar de todo no me ha soltado.
    Desesperada quiero moverme. La tierra sigue en esa sacudida, haciendo ceder edificios más sólidos que ese en donde nos condenaron a muerte.
    *pip*En la esquina entre Bolivar y Chimalpopoca hay código rojo. Repito: Código rojo. Envíen apoyo*pip*
  -¡¿Sun?! Contéstame –decía entre lágrimas, con el peso del escombro en la cabeza, jalando la mano que se aferraba a mí, pero había soltado la vida.

    Imposible moverse, imposible aferrarse, imposible siquiera acariciar la sien, limpiar los ojos, enjugar las lágrimas. Imposible soltar la mano hermana. Aunque ésta haya sucumbido entre los escombros. Imposible excavar. Imposible sentir otra cosa que miedo.

19 de Septiembre de 2017, 20hrs

    El edificio cedió, pero muchas vidas que sepultaron, no lo hacían: la ayuda llegó poco a poco, sacaron a unas cuantas, y la peste, los gritos, los llantos, el peso, la muerte, la muerte, la muerte pesaban.

20 de Septiembre de 2017, 15 hrs

   El bullicio afuera es insoportable, la sed me quema la garganta, la gente grita, la policía grita ¡¿Por qué si alguien quiere entrar para sacarnos siguen escuchando a quien quiere ordenarles lo contrario?! ¡Lo que quieren es demoler para sacar sus máquinas y librarse de nosotras! ¡No los dejen! ¡Sáquenos de aquí! ¡Sáquenos! ¡No traigan las máquinas!

¡Seguimos vivas!

21 de Septiembre de 2017, 20 hrs.
    Ya me he resignado a quedarme aquí por siempre. De cualquier forma he reflexionado que lo que había ahí dentro no podía llamarse vida, quiero mi Taiwán, mis pies descalzos, mi sol, mi libertad, así que independientemente de lo que suceda aquí abajo, lo único que lamentaré es perderme el crecimiento de Rinri, pero si mamá lo cuida, seguro que no la pasaría tan mal, y quizá ni siquiera me extrañe demasiado, aunque por ahora lo mejor es cerrar los ojos y no pensar en eso.

Se escuchan las máquinas excavadoras
y yo sigo escuchando gritos de auxilio,
aunque no estoy segura si para ellos signifique algo

Los gritos sonaban mucho antes de la vorágine.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Quetzal-águila-quetzal


Para mi ave no hay jaula
                                lo suficientemente grande
Para mi ave no hay cielo
                                lo suficientemente ancho
Ni roca, ni agua, ni nido
                                pesada
                                pez-ada
                                posada

Mi ave no conoce la estancia
por más de una noche
                         (vuelo: directo
                          destino: incierto)

 “Me quedo esta noche,
                          En tu ca(l)ma,
                           Sólo porque es frío afuera"
                                                    [y helado dentro
   Me quedo esta noche,
                           y en un tren por la mañana
                           nos despedimos como nunca
                                                               los tres
                                                                    
                                                                     yo
                                                                     y mi ave
                                                                              que nunca vuelve